El Bajío mexicano, una de las regiones más dinámicas del país por su alto crecimiento industrial, enfrenta un reto energético que amenaza su expansión. La falta de infraestructura eléctrica, los retrasos en proyectos de generación y transmisión, y el aumento en la demanda de sectores como el automotriz y el tecnológico están poniendo a prueba la capacidad energética regional.
Según datos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), la región que abarca Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí ha incrementado su demanda eléctrica en más del 25 % durante los últimos cinco años, impulsada por la llegada de armadoras, parques industriales y nuevos centros de datos. Sin embargo, la oferta no ha crecido al mismo ritmo.
Expertos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) advierten que la falta de inversiones en generación limpia y redes de distribución confiables podría limitar el crecimiento industrial del Bajío en los próximos años. Industrias que dependen de energía constante —como los centros de datos, la manufactura avanzada y la industria automotriz eléctrica— requieren una confiabilidad energética superior al 99.99 %, algo que actualmente no está garantizado en todos los parques industriales.
En Querétaro, por ejemplo, la llegada de empresas tecnológicas y de servicios de nube ha disparado el consumo eléctrico. De acuerdo con el Clúster de Tecnologías de Información del estado, se estima que los centros de datos operan con un consumo promedio de 30 a 50 megawatts cada uno, lo que ha generado presiones en la red local.
A esto se suma la limitada capacidad de transmisión, pues la mayoría de las líneas que abastecen al Bajío provienen del centro del país y ya operan cerca de su límite. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ha advertido que, de no resolverse esta situación, la región podría perder competitividad frente a estados del norte como Nuevo León o Coahuila, que cuentan con mayor inversión en infraestructura energética.
En respuesta, los gobiernos estatales impulsan proyectos de energía solar y cogeneración industrial, así como alianzas con el sector privado para ampliar la capacidad instalada. Sin embargo, los especialistas advierten que sin una estrategia nacional de largo plazo, los esfuerzos locales podrían ser insuficientes.
El Bajío, considerado el “motor industrial de México”, enfrenta ahora el desafío de equilibrar su expansión con una base energética sólida. Su capacidad para atraer inversiones en los próximos años dependerá de su habilidad para asegurar energía confiable, limpia y suficiente para sostener el crecimiento que la ha convertido en una de las regiones más competitivas del país.
